La trampa de los microcompromisos | Thinkwasabi

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La trampa de los microcompromisos | Thinkwasabi

Los minicompromisos son pequeñas actividades o proyectos, enmascarados en forma de minúsculas tareas o rutinas que nos comprometemos a hacer y repetir sin darnos cuenta de lo que representan y lo que nos quitan. Parece pequeño, sencillo, minúsculo, casi inapreciable. Aparenta ser inofensivo, poco voluminoso y nada exigente. Así que lo aceptas porque hacerlo no supone esfuerzo alguno. Todo se desencadena con un sencillo clic, un rápido «ok», o un «¿por qué no?». Pero cada “inofensivo” minicompromiso tiene un precio: exige energía, tiempo y atención. Puede que te parezca poco. Pero en el fondo suma y suma y suma y suma y suma. Al final somos la consecuencia de nuestras pequeñas decisiones. De esas a las que cada vez les concedemos menos importancia.

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Empezar las tareas difíciles antes de cerrar el día | Jordi Sánchez

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Empezar las tareas difíciles antes de cerrar el día | Jordi Sánchez

Interesante rutina para cerrar el día: por un lado, dejar las tareas sencillas, fáciles y rápidas totalmente cerradas. Si tengo tareas que puedo cerrar en cinco minutos, antes de acabar mi jornada laboral es el momento perfecto para hacerlas.

Por otra parte, una vez cerradas las tareas pequeñas, es interesante abrir una de difícil. De esta forma conseguimos tener más claros cuales son los siguientes pasos y, por lo tanto, es muchísimo más fácil que al día siguiente podamos ponernos con esa tarea.

Una vez hayas empezado la tarea difícil, sigue adelante con ella con el enfoque de la mañana

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GTD en papel

GTD a papel - lista acciones siguientes
Aunque existen multitud de soluciones tecnológicas para aplicar el método GTD, probablemente la mejor opción para iniciarte sea utilizar sólo papel y bolígrafo. De hecho el propio autor del método, David Allen, así lo recomienda en su primer libro que da nombre al método (traducido a español como «Organízate con Eficacia»).

Para configurar tu sistema de recordatorios GTD en papel necesitas: Sigue leyendo

si no te pringas no conseguirás tus objetivos

lijando - si no te pringas no conseguirás tus objetivosMuchas veces soñamos con conseguir cosas. Nos planteamos objetivos y metas que nos gustaría alcanzar pero, ¿qué hacemos por conseguirlos?

El hecho de que te marques un objetivo, que te imagines el resultado deseado, que incluso llegues a describirlo y prever las acciones que serían necesarias desarrollar, no te acerca verdaderamente a él si no te pones manos a la obra. Entre esas acciones seguro que hay algunas que son un muermo, que no te apetece para nada hacerlas, que son pesadas, aburridas, feas, pero hay que hacerlas. Tienes que pringarte. Es hora de remangarse y ponerse a ello.

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identifica las acciones de tus compromisos

Si has llegado hasta aquí siguiendo la serie de entradas que estoy publicando en el blog sobre el método “Getting Things Done” (GTD) ya tendrás una ligera idea para saber de qué va. Puede que incluso te haya “picado” después de decirte que, cuando se trabaja con información, el primer paso para llegar a La Zona y para evitar el estrés es vaciar la mente. Y para ello, ya te contaba el otro día que lo mejor es poner una bandeja de entrada en tu vida, un contenedor en el que las cosas que normalmente iban a parar a tu mente, queden depositadas físicamente en un lugar fijo.

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pon una bandeja de entrada en tu vida

Inbox ArtRetomo hoy la serie que inicié en el verano sobre mi experiencia con el método GTD para la mejora de la productividad personal sin estrés, y sus posibles beneficios para gente como yo: funkzionatas.

Dejé el asunto contándote mi primer aprendizaje cuando leí el libro de David Allen, propulsor de «Getting Things Done»: los funcionarios somos trabajadores del conocimiento. Hasta entonces no me lo había planteado. Sí, había escuchado y leído mucho acerca de la gestión del conocimiento.

«Las organizaciones deben favorecer la transferencia de conocimiento y la experiencia existente entre sus miembros, de modo que pueda ser utilizado como un recurso disponible para otros en la organización».

Pero eso, traducido al día a día, ¿cómo se hace? Y, es más, ¿la gestión del conocimiento sólo es útil para la organización? ¿Yo no puedo gestionar mi propio conocimiento? Sigue leyendo