Balance 2012. Lo mejor y lo peor: la actividad para-profesional

Comentaba el otro día que me llegaban las estadísticas de WordPress.com sobre lo más visto en 2012 de FunkziUni justo cuando hacía la revisión de mis niveles superiores de enfoque. Como propone David Allen, autor del método Getting Things Done, para incrementar nuestra perspectiva es recomendable evaluar periódicamente si lo que estamos haciendo esta alineado con lo que queremos conseguir. Yo suelo aprovechar los días de descanso de las fiestas navideñas para ello.

Lo peor de 2012

Si tuviera que destacar un aspecto negativo de mi actividad en 2012 diría que he cometido un error imperdonable: he permitido que mi actividad para-profesional se coma el tiempo de mi vida familiar.

Sí, lo reconozco, tanto como prodigo sobre los beneficios del método GTD para organizar tu vida profesional y personal, dando igualdad de importancia, resulta que voy y descuido la faceta más importante para mí. Pero lamentarse no sirve de nada. Soy más de análisis y corrección.

¿Por qué he permitido que, sin darme cuenta, suceda esto? Hace unos meses Carles Ramió decia durante una conferencia, en referencia a la actividad de los funcionarios, que con frecuencia además de la agenda familiar y la agenda profesional que todo trabajador gestiona, con frecuencia hay que sumar una agenda para-profesional. Ésta última, sin ser sobre la que nuestros jefes nos pedirían cuentas, suele conciliarse con la agenda profesional (la que todo trabajador tiene). Suelen incluirse en este ámbito cursos de formación, jornadas, ponencias, etc.

Reconozco que mi actividad para-profesional es mayor que la de la mayoría de personas de mi entorno. Pero si encima mi agenda profesional supera con creces la jornada laboral… ¿qué tenemos? ¡Exacto! Menos horas para dedicar a la agenda personal y, por consecuencia, a la familia.

GTD, si lo comparamos con los sistemas de gestión del tiempo tradicionales, se diferencia en que no pretende ayudarte a organizarte separando vida personal y vida profesional; en nuestra mente no existe esa frontera y los artificios para forzarla no suelen funcionar. Por contra, GTD se centra en el contexto, ayudándote a organizar tu actividad según las situaciones o herramientas con las que cuentes en cada momento: que tienes un teléfono en la mano, pues haz las llamadas que tengas pendientes; que estas en la calle, pues haz todos los recados pendientes en la zona; que estas delante del ordenador, pues haz las tareas que requieren estar conectado…

Con esta forma de organizarme he notado en los últimos años no sólo un incremento sustancial de mi productividad, sino, lo que para mí es más importante, un mayor control sobre mis frentes abiertos.

Para no descuidar ningún frente abierto, mensualmente reviso un mapa mental que me sirve para relacionarlos con mis áreas de enfoque. Y aquí es donde creo que esta la clave del error cometido: hasta ahora las áreas de enfoque las estaba agrupando según requiriesen rendir cuentas en el ámbito profesional o no (personal). ¿Qué ha provocado esto? Pues que toda la actividad para-profesional que he venido desarrollando la he asociado, sin darme cuenta a mi ámbito personal, permitiendo inconscientemente que se apoderara de mi “tiempo libre”, robándoselo a mi familia.

¿Cómo lo corrijo? En primer lugar, he añadido a mi mapa de áreas de enfoque una tercera agrupación: para-profesional. De esta forma pretendo tomar consciencia de los frentes abiertos que no son ni de mi ámbito estrictamente profesional, ni por supuesto de mi ámbito familiar-personal. Aquí entra mi participación en el Grupo Open Data Sevilla (o como quiera que a partir de ahora lo llamemos) y en los eventos a los que asisto, las propuestas que voy lanzando en diferentes foros y, como no, este blog.

Por otro lado, he diferenciado en mi Google Calendar mis tres agendas, añadiendo un calendario para cada una de ellas (profesional, familiar-personal y para-profesional), con idea de tomar conciencia sobre el ámbito al que corresponde cada compromiso.

Y por último, comprometiéndome conmigo mismo a no procrastinar proyectos y actividades del ámbito familiar-personal, reservándome bloques de tiempo en mi calendario.

Lo mejor de 2012

Pero mi balance de 2012 no puede ser negativo. Si tengo que destacar algo positivo, diría que el sacrificio personal no ha sido en vano, pues precisamente el tiempo que la agenda para-profesional se ha comido ha dado frutos ilusionantes:

Quizás, lo más descuidado de este ámbito para-profesional haya sido este blog; demasiadas entradas han quedado en el tintero sin pasar de la incubadora de ideas.

Se presenta un 2013 cargado de ilusiones, unas nuevas, otras que hay que revitalizar y cuidar, pero todas positivas. Paso del pesimismo generalizado.

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