¡seamos subversivos!, ese es el camino

Leer a Manel [cumClavis] es siempre un gustazo. Pero hoy, con “Del espacio de cada uno o del cada uno y su espacio…” y más aún al releer “Reflexología y subversión“, me ha hecho reflexionar sobre el por qué empecé a bloguear. Y lo hice porque estaba harto de que las cosas se hagan de la forma en que se han hecho siempre. Lo hice porque soy un inconformista, porque me gusta aprender de lo que veo por ahí, y porque creo que todos podemos hacer algo por mejorar las cosas.

Cuenta Manel en su post las respuestas que frecuentemente se encuentra durante el análisis de las experiencias de innovación y gestión del cambio en la Administración Pública.

esto sólo puede hacerse cuando existe un liderazgo claro desde arriba, yo no puedo llevarlo a cabo porque me falta apoyo, esto sólo es posible en la empresa privada donde hay una verdadera apuesta – aquí es otra cosa, yo es que soy demasiado pequeño, eso es para grandes o lo contrario, nosotros somos demasiado grandes – imposible unificar criterios – esto es para organizaciones más manejables, etc.

Todos sabemos el miedo al cambio que hay entre quienes se han acomodado a hacer las cosas como siempre. Por ello no es de extrañar este tipo de excusas. Pero, como dice Manel, “cada responsable o directivo, a parte de los lógicos e incuestionables deberes que exige su puesto de trabajo, tiene un ámbito de autonomía del cual es responsable y puede gestionar como mejor le parezca, siempre y cuando no se desmarque de los valores y de los objetivos que persigue la organización”. Voy más allá: estoy convencido de que la inmensa mayoría de las personas de la organización tienen un ámbito, por pequeño que sea, de autonomía. Y es en este pequeño ámbito en el que, en primer lugar, debemos demostrar que es posible cambiar, que se puede innovar, que todo puede ir a mejor. Pero, sobre todo, desde nuestra “parcela” podemos empujar hacia arriba y a los lados, podemos contagiar.

Hay que ser subversivo y desmarcarse de las formalidades y protocolos a los que estamos acostumbrados. […] Si de innovar se trata y como diría Tom Kelley, no hay que pedir permiso, hay que intentarlo, en silencio y pedir perdón si es que alguien se siente molesto y así lo explicita.

No puedo estar más de acuerdo con Manel. Y es que ¿alguna vez te has parado a pensar en la de ideas que se esfuman por tener que andar pidiendo permisos? ¿No te ha pasado nunca que planteas una idea y nunca llega la respuesta? Y cuando llega, ¿cuánto tiempo has perdido? ¿Cuántas oportunidades habrán dejado pasar nuestras organizaciones? ¡Basta ya! Como dice uno de los principios del Manifiesto Funcionarios Emprendedores (Manifiesto Funkzionata):

Pediremos perdón antes que pedir permiso. Cometeremos errores, por supuesto, todos los humanos cometen errores, pero sólo así aprenderemos. Quien no hace nada nunca se equivoca.

Vale, sí, es arriesgado. Pero quien ha dicho que innovar no sea arriesgado. ¿Acaso prefieres quedarte siempre haciendo lo mismo? ¿Prefieres hundirte en la rutina sabiendo que lo que haces se podría hacer mucho mejor? Y seamos francos, ¿cuál es el riesgo real? ¡Uy!, que ha salido mal, pues perdone Ud. su altísima excelencia por haberme saltado el escalafón jerárquico y haber tomado una decisión sin consultarle. ¡Venga ya! A menos que consigas un resultado positivo con tu innovación vendrá el de turno a intentar apuntarse el tanto. Ya sabemos de que va todo esto.

Hay que “olvidarse de tratar a la organización en su conjunto ni tampoco esperar que la organización en su conjunto nos trate a nosotros“, sugiere Manel. Y tiene toda la razón. Busca un pequeño ámbito de mejora. Céntrate en intentar introducir ese pequeño cambio que llevas tiempo viendo que sería bueno. Si introduces la poca munición que tengas en ese pequeño hueco seguro que conseguirás que la explosión sea eficaz. Y poco a poco, explosión a explosión, entre todos conseguiremos derribar los muros que encorsetan la organización.

Y a todo esto, ¿por qué emprecé a bloguear? Pues mira, porque he aprendido que las Administraciones Públicas (todas, incluida la Universidad, en la que trabajo) deberían escuchar a los ciudadanos y a las personas de la organización, y que que solo así desarrollarán sus esfuerzos  de la forma más eficaz. Porque he aprendido que tenemos muchas cosas que mejorar y que los sistemas de calidad, bien empleados, pensando en términos de utilidad y no en “empapelar” sin más, pueden ayudar a ello. Porque he aprendido que tenemos que conseguir incrementar nuestra productividad, empezando por la de cada uno individualmente. Y porque he aprendido que al darle rienda libre a mis neuras consigo sentirme mejor conmigo mismo.

Pero, sobretodo, empecé a bloguear porque creo que contando mis pequeñas ideas quizás pueda contagiar a alguién. Como decía al principio, siempre he sido un inconformista, y esto del blog me da rienda suelta. Ahora además tengo claro que soy subversivo. No conseguiré cambiar grandes cosas, pero al menos intentaré hacer micro-mejoras. Y tú, ¿te pasas a la subversión?

Foto: Eldar_en Flickr

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6 pensamientos en “¡seamos subversivos!, ese es el camino

  1. Muy bien David, muy bien.

    Mis dos aportaciones al manifiesto van precisamente por esta línea: dejar de pensar en qué tienen “ellos” (siempre ellos) que cambiar antes de que cambie de yo y dejar, por supuesto, de escurrir el bulto de la responsabilidad en el cambio, por nímio que sea el margen de acción de cada uno sea.

    No puedo decir que sea bloguero, aunque tengo blog y escribo lo que puedo, pero también me animó a escribir sobre lo que hacemos “en casa” el hartazgo de ver lo mismo alrededor y ver tanto margen de mejora sin actuación.

    ¿Que un impulso de liderazgo político es positivo? Desde luego. Pero no indispensable para “mejorar lo nuestro”.

    Sí, nosotros podemos (Yes, we can), nosotros solos (Sin Fein).

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    • @Pepe Roldán
      Gracias Pepe. Tienes razón: cada vez que se escucha en un corrillo comentar algo que va mal, siempre se habla de “ellos”, y no se piensa en el “yo”, en lo que “yo” puedo cambiar para mejorarlo. Tenemos que conseguir que el Manifiesto mejore y que sirva de revulsivo para que muchos empiecen a pensar en lo que “yo” puedo hacer. Empecemos el camino andando individualmente. Cuando seamos muchos, a lo mejor conseguimos generar inercias. Seguramente no consigamos implicar a los políticos hasta que la inercia llame su atención. Pero los necesitamos. El cambio con ellos sería mucho más fácil.
      Sigamos avanzando. Te agradezco que te pases por aquí. Vuelve siempre que puedas, estás en tu casa.
      P.D.: por cierto, me he suscrito a tu blog (no lo conocía), estaré atento a lo que vayas publicando 😉 ¡Nos leemos!

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  2. Pues si la consecuencia son estos blogs y transferencia de energía ya vale la pena que algunas cosas vayan como van.

    Me he dado cuenta de que la mejor pedagogía en el seno de las organizaciones se hace a través de los resultados. A veces vale la pena callar para hacer algo que tenga carácter por sí mismo y cuya presencia sea algo más difícil de eliminar mediante un plumazo que una simple palabra. Algo cercano a todos y que genere el deseo de ser poseído, replicado… ¿No era eso lo que le decía Hannibal Lecter a la joven Clarice Starling? Para que algo se desee ha de estar cerca de uno y poder ser visto continuamente…;-)

    Un abrazo y gracias por este post.

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    • @cumClavis
      Consigamos resultados que mostrar entonces. Con el avance vertiginoso no sólo de la tecnología, sino también de los valores y el nivel de exigencia de la sociedad, está claro que cada vez resulta más complicado explicar con palabras a nuestros responsables públicos las pequeñas mejoras que podemos introducir. Hagámoslo con resultados. ¿No dice el dicho popular que más vale una imagen que mil palabras? Apliquémoslo. Y si así conseguimos que otros deseen también replicarlo, pues mucho mejor. ¿No es así como avanza la sociedad? Alguien hace algo y muchos lo imitan, hasta que se convierte en algo generalizado.
      !Sigue cargándonos las pilas, Manel! Un gustazo tenerte por aquí.

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  3. Gran reflexión David!!. Efectivamente -y ya lo comenté en el blog de @cumclavis- siempre nos queda para innovar nuestro ámbito de influencia (por pequeño que sea). Tienes mucha razón cuando apuntas que hay un grado de autonomía que todos tenemos en la administración.

    Es posible mejorar!!, cada día!!, en cada cosa que hacemos!!. ¿Eso es subversión?…Pues estoy contigo ¡¡seamos subversivos!!

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    • @José A. Latorre
      Gracias!! Es que @cumclavis consigue cargarnos las pilas. Ya leí tu comentario a su post y como él te contestaba: sería bueno que nos enseñaras porque llevas tiempo siendo subversivo, ¿no? 😉
      Bueno, según la RAE subversión es “acción y efector de subvertir”, y subvertir es “Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral”. Llamemoslo como queramos, pero trastornemos los cimientos de nuestras Administraciones, revolvamos las rutinas “de siempre”, destruyamos las inercias inmovilistas. Si todo esto lo podemos resumir en una palabra, subversión, yo me apunto a ello 😉
      Un placer tenerte por aquí. Sigamos dándole al #orgullofunkz!!

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