ser padre

Padre e hijo
Ser un padre del que mis hijas se sientan orgullosas, ese es el objetivo que encabeza la faceta personal de mi plan de vida, nivel 15.000 metros de GTD. Obsesión temprana. Sueño permanente en tiempos en los debía ser “piloto”, “bombero”, “futbolista”… no, “ser padre”, ser un “buen padre”. ¿Por qué? Carne de diván. Mundo virgen por explorar. Y así probablemente quede.

Años postergando la conversación. Conversación que nunca debería de hacer falta. Pero ahí está, latente, siempre ahí, en la cabeza. A pesar de que si no se tiene pronto, cuanto antes, no se podrá tener nunca. Miedo, cobardía, indiferencia forzada, mentira. El destino es caprichoso y quiso grabar a fuego el instante. Como si no permitiera que una mente olvidadiza pudiera permitirse el lujo de olvidar. No, no olvides. Mirada de indiferencia cuando debía ser de culpabilidad, de arrepentimiento. Golpe final al castillo de naipes que llevaba meses cayendo. Bueno, en verdad el castillo nunca fue muy estable. No, no olvides. Nunca podrás. Destino cabrón. Vuelve a nacer el mismo día, así no olvidarás. Ya lo has conseguido.

¿Servirá de algo? Excusa sobre la que esconder la cobardía. Lo sé, quema. Respuesta prefijada que una y otra vez termina en culpabilidad. Paso a paso, fuerza la situación. Oblígate a estar frente a frente. La conversación terminará por surgir. ¡Ja! Engáñate si quieres. Mientras el tiempo pasa. Tic-tac. Un día menos. Sigue esperando y al final lo conseguirás, tendrás la excusa perfecta. Y surgirán entonces nuevos sentimientos. El destino no te dejará olvidar. Lo sabes, y aún así, sigues escondiéndote.

Estreñimiento mental. Todo se agolpa. Marea.

Acostumbrado a ver hijos que no son más que proyectos de frustaciones personales, confórmate con ser referente en dos aspectos y superado en uno. No pretendas más.

  • Que aprendan continuamente, que saquen lecciones de todas sus vivencias. Que sepan aprender incluso de las experiencias negativas. Los fracasos, incluso los ajenos, enseñan mucho más que cualquier éxito.
  • Que no se conformen, que luchen, que busquen la felicidad. Son pocas las veces que el destino hace que dos almas complementarias se crucen en el mismo lugar e instante. Cada vez estoy más convencido de que mi suerte pocos la tienen. Buscar la felicidad, pero disfrutando del camino. Sin más objetivo que ser feliz. Mejor solo que mal acompañado.
  • Que sepan comunicarse, que sepan conversar sin demoras innecesarias. Que hablen y hagan hablar.

Divagaciones y más divagaciones. Hoy de un hijo, de un padre. Laxante mental.

Foto: Hector Milla en Filckr

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