¿podemos los funcionarios mejorar la productividad?

Uno de los tópicos sobre los funcionarios es su escasa productividad. Tópico que me da la impresión de que durante los meses previos al #tijeretazo se ha estado exaltando en la opinión pública a través de la prensa. No voy a entrar en rebatir algo que, en cierta forma, percibo que es mejorable. Pero me molesta la generalización que tan alegremente se realiza. Y me molesta también la falta de rigor con que se infunde este tópico en la ciudadanía. Más aún cuando tengo la sensación de que se ha realizado toda una campaña de desprestigio de la función pública con el único objetivo de generar en la ciudadanía una especie de justificación de la bajada de sueldos a los funcionarios. Y me molesta sobre todo porque se podría haber utilizado #otratijera para recortar el gasto público sin necesidad de minorar la fuente de ingresos de muchas familias, y de paso abrir un melón (el de la bajada de sueldos) que puede ser aplicable a cualquier otro ámbito; ya veremos cuáles son los efectos finales de la reforma del mercado laboral.

Pero, ¿sabías que España ha experimentado el crecimiento más elevado de la productividad pública, por encima de Alemania, Francia, Italia y el promedio de la UE-15? Te recomiendo la lectura del post publicado por Antonio Arias en septiembre de 2007; pero no te quedes en el titular, léetelo entero.

En cualquier caso, tengan razón o no quienes acusan de improductividad a los funcionarios, como te decía, creo que es un aspecto que se puede mejorar. ¿Qué tal si nos cargamos el tópico?

Mecanismos para incentivar la mejora, haberlos haylos. Hace algún tiempo ponía como ejemplo, al hablar sobre si puede dañar profesionalmente la Administración, el caso de las Universidades Andaluzas. Pero no quiero tratar ahora sobre iniciativas que deberían partir de la Administración. Quiero hablar sobre cómo un funcionario (como cualquier otro profesional), por sí mismo, puede mejorar su propia productividad.

Voy a exponer mi propia experiencia, porque me está ayudando, y porque creo que puede beneficiar a cualquier otro igual que me está beneficiando a mí.

Durante mis 17 años de carrera profesional (7 en el sector privado y los 10 últimos como funcionario) he venido organizando mi actividad de una forma intuitiva, sin necesidad de aplicar ningún sistema especial. Casi nunca había tenido problemas para conseguir sacar adelante los proyectos en los que en cada momento estaba inmerso; y por suerte con buenos resultados ;). Sin embargo, hace cuestión de un año y medio accedí a un puesto en el que comencé a sentirme desbordado. Tenía la sensación de que el trabajo me superaba, no lo controlaba. Pero, por suerte, el verano pasado me topé con Óptima Infinito, el blog de José Manuel Bolívar, y gracias a él conocí el método «Getting Things Done» (GTD) de David Allen.

El método GTD me está ayudando a liberar la mente, a ganar en seguridad y control sobre mi actividad y a evitar el estrés. Pero es que además me está ayudando a incrementar mi productividad.

«Conseguir las cosas hechas». Esa es la clave de cualquier actividad profesional. Pero sin embargo, seguro que en más de una ocasión has tenido la sensación de que las cosas no se terminan de hacer nunca. Que trabajas y trabajas y no ves un resultado claro. Que tienes tantos frentes abiertos que no sabes en cuál centrarte.

No te voy a engañar: GTD me está ayudan mucho, pero no es un sistema fácil de llevar a la práctica. Yo aún no he conseguido sentir que lo tengo plenamente implantado. Supongo que otros métodos para mejorar la productividad personal, como Autofocus, serán más sencillos de implantar. Pero el esfuerzo a mí me está mereciendo la pena. Los beneficios se notan casi de inmediato.

Ya te iré contando mi experiencia; de hecho ya empecé el otro día (pero no precisamente por el principio). No esperes que te enseñe qué es GTD y cómo debes aplicarlo. Para ello te recomiendo que visites a los maestros: Óptima Infinito, ThinkWasabi, El Canasto y, si quieres echar un vistazo a Autofocus y al método híbrido que está experimentado, a El Gachupas. Yo sólo pretendo contarte mi experiencia con el método, mis errores y aciertos durante la implantación, y los beneficios que estoy consiguiendo.

Mi idea es sencilla: si los métodos de productividad personal son tan beneficiosos para los profesionales, ¿por qué no extendemos su uso en el sector público? Aquí también vale, ¿no crees? Carguémonos el tópico!!

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