Jerez y mis señales

Vamos a Jerez....

Faltan pocos días para el gran premio de motociclismo de Jerez. Debería estar emocionado, como una moto (nunca mejor dicho), haciendo los preparativos para mi cita anual, mi fin de semana motero. Y sin embargo aquí estoy, escribiendo, sin nada que preparar, sin fiesta motera.

Son muchos los post pendientes de escribir, muchos los comentarios por realizar en casas vecinas, todo pospuesto porque no tengo tiempo. Porque las tareas diarias no me dejan hueco, porque por mucho que estoy aprendiendo con el método GTD, no consigo organizarme lo suficientemente bien como para disfrutar de mi vida 2.0. Muchas cosas aparcadas, y aquí estoy, escribiendo sobre Jerez y mis señales. Quizás será por el hueco dejado por los preparativos que no es necesario preparar, o no sé; la mente no es mi fuerte (cada vez creo que menos cosas lo son). El caso es que estoy sufriendo un aluvión de emociones y de recuerdos. Y tengo que dejarlo salir.

Soy motero. Desde que tengo uso de razón me he sentido motero. Pero desde hace ya casi 5 años, soy motero sin moto. No soy supersticioso o, al menos, no me tengo como tal. Pero a veces me dejo guiar por impulsos, por “señales”, como yo las llamo. Supongo que todos en algún momento nos replanteamos qué hacemos, qué nos reporta y cómo influye en los demás. Me dejé guiar por “las señales”, y colgué las botas y el casco. Solo la chupa motera la dejé en su sitio, en el ropero, junto a las chaquetas. Me gusta ver a diario mis raíces. Me gusta sentir si echo de menos la moto. Y no, la verdad es que no. Con un fin de semana al año de olor a gasolina, de rugidos de motores, de emociones intensas, me siento satisfecho. Pero este año ni eso.

De nuevo “las señales”. Mis energías bajo mínimo, los asientos de mi tribuna agotados, las pruebas de una y las de otro, y sobretodo el repentino adiós a Kike. La puta crisis lo dejó fuera de la convocatoria el año pasado. Quién iba a pensar en que no habría otra, que el año que viene tampoco iba a venir, ni ninguno más.

Y vaya con las “señales”. Quién me iba a decir que tendría que hacer frente al fracaso. Es duro sentir el fracaso. Es duro ver el fracaso en quién más te importa. Y es más duro sentirte conductor del fracaso. Es tiempo de nuevos proyectos. Proyectos vitales.

Supongo que esto no tiene mucho sentido. Supongo que en uno u otro momento sentiré ganas de borrar esta entrada. Pero bueno, es mi casa y tengo ganas de gritar. Y supongo que en cierta forma esto no es más que un grito de desesperación que se pega en casa. Siempre hay algún vecino que puede escucharlo. Todos lo sabemos, pero nos desahoga.

Feliz Jerez’2010 a tod@s los moter@s. Esta vez os veo desde el sofá de casa. Ráfagas y Vs.

foto: elhombrepez en Flickr

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